domingo, 30 de septiembre de 2012

Mi infancia - Parte 1

Oh! Qué tiempos aquellos en los que no había criatura más traviesa que yo.

Ya me había crecido el pelo lo suficiente para hacerme un quiqui de fuente, pero no me creció más.
Con razón una profesora a mi hermana le decía de vez en cuando "¿Cómo está tu hermano pequeño?"
 Y esque entre lo mala que era, ese pelillo que tenía y mi cara de garbanzito, me confundían con un chico.

Mi madre me cuenta que aprendí muy pronto a andar y hablar y eso me facilitaba las cosas cuando me portaba mal.

Todas las tardes, después de acabar la tarea mi hermana mayor, jugaba conmigo a las barbies. Nos inventábamos historias y hacíamos paisajes con mantas, cojines, libros y demás objetos.

Cuando llegaba una buena hora para salir a la calle, mi madre nos sacaba de paseo a una plazuela que había muy cerca del bloque de pisos donde yo vivía.
Todas las tardes íbamos a esa plazuela (que en verano se llenaba de avispas malvadas por una fuente que había) a jugar con los demás niños que la fercuentaban.

Todos los fines de semana, cogíamos el tren mi hermana, mi madre y yo para ir al pueblo de mi familia materna (donde yo era poco menos que una diosa por esos tiempos).

Menciono poco a mi padre, porque siempre estaba trabanjando.

Y doy por finalizada esta entrada, hasta más ver.

Esta era yo: